Bitácora destinada a publicar y compartir lo que escribo (y lo que escriben mis amigos, a más de otras cosas raras), perjudicando el tiempo y el buen humor de quienes lean...
"¡Aquí estoy!" —gritó el príncipe, cuando apareció desde el bosquecillo de rosas— “¡Ven conmigo!”.
“¿A dónde?” —preguntó la princesa, y se levantó lentamente de su lecho hecho con sacos de yute—.
“¡A la libertad! Rápido” —dijo el príncipe, limpiando con la manga de su camisa, la sangre de su cara—. “Al ver alejarse volando al dragón, he abierto una senda a través de los espinos. ¡Ven conmigo, antes de que vuelva!”
“¿Por qué?” —preguntó la princesa.
“¿Cómo puedes preguntarme algo así? Afuera están la libertad, la vida, la alegría. Podrás dormir nuevamente en una verdadera cama, podrás lavarte, peinarte y vestirte bien.”
El príncipe miró el lecho de la princesa y su vestido roto, bajo el que se veía su piel, con una erupción rojiza, que parecía cubrirle todo el cuerpo.
“Amo al dragón” —dijo la princesa—.
El príncipe se quedó atónito. “¿Qué? ¿A esa bestia repugnante, desgreñada y escamosa?”
“¡Si!” —dijo la princesa—, “él puede volar y siempre nos amamos en el aire. La sensación cuando floto muy alto y me aferro a él, mientras me clava su miembro ardiente entre los muslos, es indescriptible.”
“Es que hay otras cosas…” —dijo el príncipe—.
“Si” —dijo la princesa—, “pero no son nada comparadas con esa única sensación”. Y luego observó, sin conmiseración, como el dragón, que acababa de llegar, pisoteó y aplastó al príncipe.
“Ven” —le dijo el dragón—, “ven, volemos”. Le abrazó, y juntos se elevaron en el aire.
Camina plácidamente entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto te sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos; se cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños. Pero no dejes que eso te vuelva ciego para la virtud que existe; mucha gente se esfuerza por alcanzar nobles ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Se sincero contigo mismo. En Especial, no finjas el afecto. Tampoco seas cínico en el amor; pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de juventud. Cultiva la fuerza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas, pero no te angusties con fantasmas; muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, se benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir; y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso, debes estar en paz con dios, cualquiera que sea tu idea de él, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén la paz de tu alma en la bulliciosa confusión del planeta, que con todas sus farsas y sueños rotos, el mundo todavía sigue siendo hermoso.
La "moriña" que a veces le entra a uno, mirando para atrás. Esta canción ayuda mucho en ello.
jueves 6 de agosto de 2009
¡QUÉ LÁSTIMA!
¡Qué lástima que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan! ¡Qué lástima que yo no pueda entonar con una voz engolada esas brillantes romanzas a las glorias de la patria! ¡Qué lástima que yo no tenga una patria! Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa desde una tierra a otra tierra, desde una raza a otra raza, como pasan esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca. ¡Qué lástima que yo no tenga comarca, patria chica, tierra provinciana! Debí nacer en la entraña de la estepa castellana y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada; pasé los días azules de mi infancia en Salamanca, y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña. Después... ya no he vuelto a echar el ancla, y ninguna de estas tierras me levanta ni me exalta para poder cantar siempre en la misma tonada al mismo río que pasa rodando las mismas aguas, al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa. ¡Qué lástima que yo no tenga una casa! Una casa solariega y blasonada, una casa en que guardara, a más de otras cosas raras, un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada (que me contaran viejas historias domésticas como a Francis Jammes y a Ayala) y el retrato de un mi abuelo que ganara una batalla. ¡Qué lástima que yo no tenga un abuelo que ganara una batalla, retratado con una mano cruzada en el pecho, y la otra en el puño de la espada! Y, ¡qué lástima que yo no tenga siquiera una espada! Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria, ni una tierra provinciana, ni una casa solariega y blasonada, ni el retrato de un mi abuelo que ganara una batalla, ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada? ¡Qué voy a cantar si soy un paria que apenas tiene una capa!
Sin embargo... en esta tierra de España y en un pueblo de la Alcarria hay una casa en la que estoy de posada y donde tengo, prestadas, una mesa de pino y una silla de paja. Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla en una sala muy amplia y muy blanca que está en la parte más baja y más fresca de la casa. Tiene una luz muy clara esta sala tan amplia y tan blanca... Una luz muy clara que entra por una ventana que da a una calle muy ancha. Y a la luz de esta ventana vengo todas las mañanas. Aquí me siento sobre mi silla de paja y venzo las horas largas leyendo en mi libro y viendo cómo pasa la gente a través de la ventana. Cosas de poca importancia parecen un libro y el cristal de una ventana en un pueblo de la Alcarria, y, sin embargo, le basta para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma. Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa cuando pasan ese pastor que va detrás de las cabras con una enorme cayada, esa mujer agobiada con una carga de leña en la espalda, esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana, y esa niña que va a la escuela de tan mala gana. ¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre y se queda a los cristales pegada como si fuera una estampa. ¡Qué gracia tiene su cara en el cristal aplastada con la barbilla sumida y la naricilla chata! Yo me río mucho mirándola y la digo que es una niña muy guapa... Ella entonces me llama ¡tonto!, y se marcha. ¡Pobre niña! Ya no pasa por esta calle tan ancha caminando hacia la escuela de muy mala gana, ni se para en mi ventana, ni se queda a los cristales pegada como si fuera una estampa. Que un día se puso mala, muy mala, y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara, por esta calle tan ancha, al través de la ventana, vi cómo se la llevaban en una caja muy blanca... En una caja muy blanca que tenía un cristalito en la tapa. Por aquel cristal se la veía la cara lo mismo que cuando estaba pegadita al cristal de mi ventana... Al cristal de esta ventana que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja tan blanca. Todo el ritmo de la vida pasa por el cristal de mi ventana... ¡Y la muerte también pasa!
¡Qué lástima que no pudiendo cantar otras hazañas, porque no tengo una patria, ni una tierra provinciana, ni una casa solariega y blasonada, ni el retrato de un mi abuelo que ganara una batalla, ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada, y soy un paria que apenas tiene una capa... venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!
Centenaria copla, esta vez en honor a Michael Jackson y a la Muerte inevitable.
martes 23 de junio de 2009
VISPERAS DE SAN JUAN
no se puede escribir otra poesia sin decir que durante días y montañas escuché quemarse el bosque
veo el fuego escucho crepitar los troncos
vísperas de San Juan
otra vez el tiroteo en los pasadizos del estaño y el petroleo
viernes 22 de mayo de 2009
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.